miércoles, 6 de agosto de 2014

Pisadas en la Arena - Capitulo I

Ya han pasado cuatro meses desde mi independencia obligatoria...
Hace cuatro meses que vi por ultima vez a Lú, a mi pequeño Dany, a Jorge, a Jenny, en fin, no he visto a nadie, y cuando digo a nadie, es a nadie. Hace cuatro meses que no veo a una persona, ni siquiera una silueta, y los extraño a todos, extraño los gritos de los niños mientras jugaban en el parque, los pescadores que se levantaban desde temprano a preparar sus barcos en busca de frutas en el mar, las señoras que te daban los buenos días por las mañanas, extraño a la gente que me caía bien y a la gente que me caía mal.
He escuchado a mucha gente decir la frase "Te extraño", como si fuera algo común, como si extrañar fuera algo soportable, como una comezón. Hoy yo se realmente lo que se siente extrañar, y es una combinación de miedo e impotencia; el miedo a que las personas, o los momentos desaparezcan; el miedo a no volver a abrazar a Dany, el miedo de no volver a besar a Lú; eso sumado a la impotencia de no poder llegar a donde ellos están y abrazarlo... y besarla...

La esperanza muere al ultimo, y yo he tratado de mantener la mía viva, pero no es fácil, siempre hay momentos de debilidad. No a pasado ni un barco, ni un avión, pero aún así, trato de creer en que algún día pasara. Trato de lidiar a diario con el miedo de quedarme aquí para siempre, y morir observando el mar, o la arena, o el cielo. La vista es buena, no puedo negarlo, cualquiera que viera este paisaje por minutos, quedaría completamente enamorado de la imagen. Pero verlo durante 4 meses, y a sabiendas que ese mar azul es la distancia entre el despertar y el seguir en la pesadilla del naufragio, uno termina odiando el paisaje.

Solo quiero regresar... 





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada